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¿SOLIDARIDAD O HIPOCRESÍA?

. jueves, 14 de enero de 2010
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!La Tierra se movió para que miremos Haití! Julian Sevilla.


“Haití destruido y ahora todos con la bandera de haiti en el nick como si fuera una fucking moda. Ahora todos con buenos deseos a nuestra patria vecina.” Jean Román.


El año no empieza bien para la hermana República de Haití: un sismo ha estremecido su tierra y devastado su ciudad capital. Al más pobre de los países de nuestro continente le han quitado más de lo que tiene, y quién sabe como podrá recuperarse. Pero es interesante dar un vistazo a Facebook y otros medio de comunicación masiva para darnos cuenta de lo rápido (y esperemos que efectiva) que ha sido la respuesta de la ciudadanía Dominicana a la devastación, y más que nada, lo verdaderamente desinteresada y humana que aparenta.


Las relaciones dominico-haitianas no se encuentran hoy en su mejor punto. La inmigración ilegal de haitianos no es bien vista por la mayoría de los dominicanos, y su presencia se ha convertido en base para expresiones racistas y xenofóbicas, culminando incluso con encuentros violentos en algunas comunidades rurales del sur. La complicada historia de nuestros pueblos, y un desarrollo cultural a veces manipulado, sirve para muchos de pretexto para concebir un discurso anti-haitiano que parece ir más allá del simple rechazo a la inmigración haitiana, parece más odio a la nación negra. Si alguien disputa este punto por favor diríjase a la sección de comentarios de Clave Digital.


Sin embargo, en este día de extrema necesidad, frente a la catástrofe la reacción del pueblo dominicano ha sido totalmente lo contrario a lo de esperar de un pueblo que hasta poco parecía querer forzar la separación total de la isla. Ha sido no solo bastante rápida, me parece también que dentro de la ayuda hay un corazón latiendo. Vean, es de mi opinión que muchas veces participamos de las caridades de una manera frívola, se realizan por que eslo que hay que hacer y no por que dentro de nosotros sentimos empatía frente al sufrimiento que pretendemos enfrentar. Muchas veces damos la ayuda para enfrentar una situación tan precaria como esta que, sin importar lo cerca que este geográficamente, la sentimos alejada y ajena a nuestra realidad. Esta forma de caridad no es lejana a la simple hipocresía.


Pero entre la ayuda no solo veo una donación de dinero, se siente el dolor de mi vecino, no solo veo la necesidad de alimentos, se siente la pobreza del hermano. No sé si mañana cuando todo esto acabe volveremos a nuestro conocido racismo y xenofobia, y nuevamente veamos a Haití como una tierra seca y distante, no como una nación de seres humanos que sufren como nosotros. Espero no ser ingenuo con mi deseo de que la tragedia sea una lección, y que la dirección de las relaciones de las dos patrias cambie, pues al final, nos guste o no nos guste, somos parte de una misma Isla.


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